En estas llegó Alfredo con una tesis que debía de pensar que era muy gorda, y resultó que Alfonso también acababa de terminar la suya, que ocupaba no uno sino dos volúmenes, cada uno de ellos mayor que el de Alfredo.Dos Puchetas de raza, Ester y María, pusieron rápidamente en escena un simbólico retablo de las tesis. La de Alfredo se posaba, grácil como una pluma, sobre dos dedos de una despreocupada Ester, mientras que la de Alfonso doblaba casi hasta el suelo no sólo a María, sino también a Isa, que aunque es Seíta se prestó al juego.
De Alfredo tenía que ser este comentario...
ResponderEliminarpym